Domingo 18 de enero de 2026

Caputo abre la puerta a los autos chinos y la industria nacional advierte por cierres y despidos

La llegada de 5.000 vehículos importados reavivó el debate sobre la apertura comercial. Mientras el ministro promete precios más bajos, desde las automotrices alertan por el futuro de las fábricas y el empleo.

Viernes 16 de enero de 2026

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La llegada al país de un barco con 5.000 autos de origen chino volvió a encender la polémica en torno a la política económica del Gobierno. El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la apertura de las importaciones y aseguró que el ingreso de vehículos extranjeros forzará una baja en los precios de los 0 km. Del otro lado, desde la industria automotriz nacional encendieron luces de alarma y advirtieron que el rumbo elegido puede derivar en el cierre de plantas y pérdida de puestos de trabajo.

“La importación de autos estaba prácticamente cerrada. Se permitían muy pocas unidades y se pagaban precios altísimos”, sostuvo Caputo al justificar la medida. Según el ministro, la mayor oferta tendrá un impacto directo en el mercado: “Va a bajar el precio de los 0 km. Si hay más oferta con la misma demanda, el precio baja. Los autos nacionales van a tener que competir”.

Desde el Palacio de Hacienda insisten en que la decisión apunta a beneficiar a los consumidores, que durante años enfrentaron valores elevados y escasa variedad de modelos. “Cuando restringís la oferta, el precio sube. Cuando la ampliás, baja”, repitió el funcionario, en línea con el manual de apertura comercial que impulsa el Gobierno.

Caputo también salió al cruce del diputado nacional Miguel Ángel Pichetto, quien cuestionó la llegada de autos chinos al advertir que implica una salida de dólares que “destruye el trabajo argentino”. La respuesta fue tajante: el ministro afirmó que la medida permitió que los precios locales comiencen a converger con los de los países vecinos y aseguró que incluso favorece el desarrollo de infraestructura para vehículos eléctricos.

La advertencia de las automotrices

El desembarco de los autos chinos tuvo un impacto inmediato en el sector. Concesionarios y fabricantes locales observan con preocupación una competencia más agresiva y márgenes cada vez más ajustados, en un contexto de alta presión impositiva y caída del mercado interno.

En ese marco, Martín Galdeano, presidente de Ford Argentina, fue contundente: “No me sorprendería que cierren fábricas de autos en la Argentina”. La frase encendió alarmas no solo en la industria, sino también en las regiones donde el empleo automotor es clave.

Hoy, solo dos plantas concentran más de la mitad de la producción nacional: la de Toyota Argentina en Zárate y la de Ford en General Pacheco, ambas en la provincia de Buenos Aires. La mayor parte de esa producción se destina a la exportación, lo que vuelve aún más sensible cualquier cambio en las reglas de juego.

Un cambio de fondo en la industria

Actualmente, cerca del 60% de los autos nuevos que se venden en el país son importados, y el 85% de esas unidades ingresa a través de las propias automotrices que también producen en la Argentina. Para el sector, la apertura indiscriminada no solo presiona sobre los precios, sino que redefine el modelo industrial.

Detrás de la promesa oficial de autos más baratos, las terminales advierten que se esconde un riesgo mayor: menos producción local, menos empleo y una industria cada vez más orientada a importar que a fabricar. En ese equilibrio delicado entre consumo y trabajo, la llegada masiva de autos chinos expone una tensión de fondo que el Gobierno, por ahora, elige minimizar.