Domingo 30 de noviembre de 2025

Radiación UV en niveles peligrosos: alertan por exposición extrema en Buenos Aires y gran parte del país

El índice solar alcanzará valores de riesgo Muy Alto y Extremo en varias regiones, con especial impacto en CABA y la provincia de Buenos Aires. Autoridades sanitarias recomiendan ajustar rutinas y reforzar la protección.

Jueves 27 de noviembre de 2025

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La radiación ultravioleta (UV) llegará a niveles preocupantes en amplias zonas de Argentina durante los próximos días. En la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y la provincia de Buenos Aires (PBA), el índice alcanzará valores entre 9 y 11, considerados de riesgo Alto a Muy Alto, con impactos “poco saludables” y necesidad de extremar medidas de cuidado, especialmente entre las 10 y las 16 horas.

Si bien el resto del país también experimentará índices elevados, propios de la primavera avanzada, la situación es heterogénea. Regiones del Litoral, Cuyo y parte de la Patagonia registrarán niveles entre 8 y 11, un rango que implica daños acelerados en piel y ojos en tiempos muy cortos de exposición. Incluso en ciudades con clima inestable, como Bahía Blanca, el riesgo no disminuirá: el IUV se mantendrá por encima de los valores recomendados para actividades sin protección.

Qué significa el índice UV y cómo afecta a la salud

El Índice Solar UV Mundial, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mide la intensidad de los rayos ultravioleta que llegan a la superficie terrestre. La escala va de 0 a 11+ y define el riesgo potencial de daños biológicos. A partir de un valor 3, ya se recomienda utilizar protección solar.

Las categorías van de Bajo (1–2) hasta Extremo (11+). Cuanto mayor el índice, menor el tiempo necesario para que la piel sufra lesiones, como enrojecimiento o quemaduras. La clasificación es clave para que la población ajuste hábitos: buscar sombra, usar sombrero, protector solar y limitar actividades al aire libre.

Los riesgos: del daño inmediato al impacto permanente

La exposición excesiva a la radiación UV es un factor de riesgo comprobado para la salud. A corto plazo, puede provocar quemaduras solares (eritema) y afecciones oculares, como queratitis actínica. Aunque una dosis moderada de sol contribuye a la síntesis de vitamina D, los especialistas señalan que la protección es el elemento clave.

En el largo plazo, el peligro se multiplica. La radiación UV incrementa el riesgo de cáncer de piel, incluido el melanoma. Además, acelera el envejecimiento cutáneo y favorece la aparición de arrugas profundas por daño celular. También impacta en la visión: la exposición crónica se vincula al desarrollo de cataratas, una de las principales causas de discapacidad visual en el mundo.

Recomendaciones básicas para reducir el daño

Ante niveles altos o extremos de radiación, los organismos internacionales coinciden: evitar el sol directo en los horarios críticos (10 a 16 h) y reducir el tiempo de permanencia al aire libre. Cuando no es posible:

  • Ropa protectora: prendas de manga larga, tejidos cerrados y sombreados.

  • Sombreros de ala ancha: cobertura de cara, orejas y cuello.

  • Gafas UV certificadas: 99% a 100% de bloqueo UVA/UVB.

  • Protector solar FPS 30+ o superior: reaplicar cada dos horas o luego de nadar o sudar.

Los especialistas remarcan que la protección en niños y bebés debe ser prioritaria, dado que la piel inmadura es más vulnerable y los efectos nocivos de la radiación se acumulan con el tiempo.